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El promotor español busca gente con dinero, el promotor inglés busca inversores inmobiliarios
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Una cierta diferencia que aún los promotores españoles no han terminado de ver. Dentro de un rango de opciones de un inversor inmobiliario existen muchos niveles de implicación dentro de la operación, los más claros son aquellos que profesionalmente se dedican a invertir en inmuebles buscando el descuento de forma activa con el fin de comprar algo mejor para vender o para aguantar y vender en un futuro.

Sin embargo, los momentos que se han vivido los años pasados de especulación hace que el promotor sólo entienda al inversor como el que pone algo de dinero para la consecución de préstamo promotor. Buscando posteriormente en la venta al inversor que le compre su producto final.

Realmente este tipo de concepto no es el adecuado, ya que hoy en día la adquisición de cierto tipo de inmuebles requiere un tipo de desembolso que para cualquier pequeño inversor no son “peanuts”, no son dos duros, si no, que normalmente requiere una búsqueda de cierta palanca en una parte de la inversión.

El enfoque que el promotor español tiene del inversor es muy diferente al que puede tener el promotor inglés, realmente el promotor español lo que busca es gente con dinero, que le compre en un sitio con una ubicación que “supuestamente” siempre es buena y que le permitirá tener un inmueble en un sitio que a su vez le permite tener cierta calidad de vida, con una buena revalorización porque la zona tiene a crecer o a ser exclusiva, etc.

Sin embargo, el promotor inglés normalmente lo tiene bastante más claro, busca inversores inmobiliarios entre otras cosas porque la cultura, por ejemplo, británica a nivel familiar, es la de dedicar una parte de los ingresos familiares a la adquisición de inmuebles, que normalmente intentar hacer en lugares en los que, además, la fuerza de su moneda les beneficia considerablemente.

El inglés cuando compra lo suele hacer con un cierto enfoque de inversión inmobiliaria que suele ser tener un producto en el que puede comprar barato, que además tiene la opción de que no le cueste la hipoteca durante los primeros años porque de alguna forma se lo cubre la renta del propio inmueble y una opción de salida que le permita generar un mínimo beneficio, y por supuesto, si existe la opción de poder ir 15 día o 1 mes a tu inmueble a disfrutar de él, mejor que mejor.

El promotor español tiene aún mucho que aprender, sobre todo a la hora de vestir tanto a nivel financiero, como a nivel de servicios el producto inmobiliario, ya que a nivel de construcción España si se puede decir que sea una auténtica potencia, pero en la parte de servicios se queda un poco coja, sobre todo a nivel de desarrollos medianos y grandes, no tanto a nivel de desarrollos pequeños.

Algunos de los ejemplos españoles, que o van muy adelantados o muy atrás, a seguir desde este punto de vista pueden ser Polaris o Marina D’or, que han seguido políticas de rentabilidad para el inversor bastante bien definidas, y es que cada vez más, se viene demostrando que el Business Plan tanto para el desarrollador como para su inversor es el que manda, no tanto el Master Plan del proyecto que evidentemente es el corazón del asunto.