Alto valor añadido para promotoras y gente joven. Conseguir precios menores.
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Hace unos meses que vengo hablando con un buen contacto profesional sobre un temas bastante interesante relativo al enfoque de los nuevos productos inmobiliarios, se trata de una tecnología de construcción que aporta gran calidad y menos precio al cliente/usuario final de un inmueble.
Uno de los grandes problemas es que actualmente el precio del suelo ha crecido demasiado como para que el precio final de la vivienda baje de una forma normal, los promotores no consiguen suelo a no ser en aportación o por contacto directos que les permitan negociar con facilidad, además la intermediación que no aporta valor a este tipo de producto habitualmente encarece demasiado el precio del suelo.
Por otro lado, existen habitualmente costes de construcción que siempre son calculados con un margen de error que hace que el precio del metro cuadrado pueda llegar a los 1.000 euros/m2 de construcción, esto hace que el coste de la construcción también sea elevado, entre otras cosas por la cantidad de material que se desecha en la construcción habitual.
A este coste hay que añadirle todo los costes adicionales desde licencias, proyectos, comercialización, etc.
Y en tercer lugar, se encuentra el margen de beneficio del promotor que como mínimo ha de rondar el 20% de beneficio, si no, habitualmente no es negocio.
Con un panorama así en el que el precio final de vivienda construida nueva se eleva desde los 4.000 a los 6.000 euros de media, el único punto en el que se puede hacer una fuerza a la baja es la construcción.
Esto implica que muchos constructores utilizan materiales de menor calidad, buscando conseguir mayores beneficios, de lo que suelen vender al cliente final haciendo que el cliente pague un dinero muy alto por un producto que en medio plazo tendrá “goteras”.
Viendo esto, en general la única forma que se puede obtener una buena opción de negocio es conseguir ofrecer costes de construcción más baratos pero con un producto de muy alta calidad.
Con los medios tradicionales esto no es posible, sin embargo, con nuevos sistemas probados, de mayor calidad de los materiales, oferta de un producto completo (esto implica ofrecer el producto con todos los detalles que el usuario pueda requerir y a un coste que puede suponer en torno al 10-20% menor del coste habitual, por lo que un inmueble que cuesta de forma habitual 240.000 euros podría estarse hablando de 195.000 euros.
Y como fórmula final y debido al acceso que podemos tener a la banca, podemos ofrecerle un producto muy interesante al usuario final que además podemos financiarle de forma directa y casi inmediata, sin necesidad de entrar en subrrogaciones con precios sujetos al banco directamente.
Pues esta es una de las líneas en las que vamos a trabaja este año, si eres promotor y quieres que podamos hacer juntos temas interesantes, ya sabes donde contactar conmigo.











